Fue la mayor y más importante depresión económica de la historia moderna, y se utiliza en el siglo 21 como punto de referencia sobre lo que podría ser una futura caída de la economía mundial. La Gran Depresión se originó en los Estados Unidos. La fecha de inicio fue el 29 de Octubre de 1929, conocido como "Martes Negro".
Su duración depende de los países que se analicen, pero en la mayoría comenzó alrededor de 1929 y se extendió hasta finales de la década de los años treinta o principios de los cuarenta. Fue la depresión más larga en el tiempo, de mayor profundidad y la que afectó a mayor número de países en el siglo XX. En el siglo XXI ha sido utilizada como paradigma de hasta qué punto se puede producir un grave deterioro de la economía a escala mundial.
CAUSAS
En primer lugar, existen teorías guiadas por la demanda, como el Keynesianismo y la economía institucional, estas, argumentan que la recesión fue causada por el subconsumo y la sobre-inversión (causando así una burbuja económica”. Repentina reducción de consumo y gasto de inversión.Una vez que el pánico y la deflación se apoderaron de la situación, muchas personas creyeron que podían evitar pérdidas futuras manteniéndose alejadas de los mercados. Por lo tanto, mantener efectivo se hizo rentable, ya que a medida que los precios caían más y una suma determinada de dinero podía comprar aún más bienes, agravando la caída de la demanda.
En segundo lugar están los monetaristas, quienes creen que la Gran Depresión comunes como una recesión ordinaria, pero que errores significativos por parte de las autoridades en política monetaria (especialmente la Reserva Federal), provocaron una reducción en la oferta de dinero lo que agravó fuertemente la situación económica, causando que una recesión se convirtiera en la Gran Recesión.
Algunos seguidores de la nueva economía clásica han argumentado que varias políticas del mercado laboral impuestos al comienzo, causaron la longitud y severidad de la Gran Depresión. La Escuela Austriaca de Economía se centra en los efectos macroeconómicos de la oferta de dinero y cómo las decisiones de la banca central pueden conducir a las malas inversiones. El punto de vista de la economía marxista, percibe a la Gran Depresión, junto con todas las demás crisis económicas, como un síntoma del clasismo y la inestabilidad inherente del modelo capitalista.
UNA NOCHE DE NAVIDAD EN LAS TRINCHERAS: Por alguna razón desconocida hasta ahora, la victoria más grande que obtuvo el hombre en la primera guerra mundial ha sido sistemáticamente silenciada por la historia. Ocurrió en la Navidad de 1914. Esa noche un espíritu de paz y fraternidad prendió en forma espontánea e incontenible entre los soldados que, abandonando sus armas, corrieron a abrazarse en medio del campo de batalla.Entonces se había iniciado ya una de las peores pesadillas del siglo: “la guerra de trincheras”. Después de las grandes batallas que se libraron durante los dos meses iniciales de la guerra, el frente se estancó en un terrible empate. Los enemigos se situaron en posiciones defensivas casi inamovibles y la guerra que tradicionalmente había sido una operación de maniobras y movimientos se petrificó, dando lugar a una contienda de desgaste, a un desangramiento lentísimo. En esas circunstancias la guerra iba a ser ganada por las naciones o alianzas que tuvieran mayor capacidad para seguir enviando víctimas frescas, nueva carne de cañón a las trincheras.
Desde el Canal de la Mancha hasta la frontera franco-suiza, se extendían frente a frente las trincheras enemigas de primera y de segunda línea. Allí en pocas horas los cadáveres se acumulaban hasta alcanzar alturas de un metro y más. Los soldados vivían el interminable calvario de las heladas, el barro, las inundaciones, los piojos, las infecciones y el hambre. A todo eso se agregaban los bombardeos, los asaltos y más tarde los ataques con lanzallamas y gases tóxicos que reventaban los pulmones y los ojos.“Las trincheras se excavaban con todos los medios aprovechables —recordaba un capitán francés de infantería—. Se queda uno estupefacto cuando se traslada retrospectivamente a esos fosos apenas suficiente para guarecer a un hombre de pie, con troneras por las cuales con dificultad lograba asomarse la cabeza… Fue ése un verdadero período de retomo a la choza primitiva. Los hombres, acostados unos contra otros encima de un poco de heno, se daban calor mutuamente…”“La alambrada de púas es la obsesión del soldado de infantería —anotaba en una carta un combatiente anónimo—. Toda su audacia, su valor se anulan en cuanto tropieza en el asalto con una red a medio destruir. Sabe que si se engancha en las mallas enredadas, los hilos de la red lo mutilaron y allí quedará aprisionado para sufrir una lenta agonía”.Sin embargo, en medio de ese infierno, se originó un suceso que ayuda a mantener viva la confianza en el hombre.
La noche de Navidad de 1914 hubo una luna esplendorosa en diversos lugares del frente occidental. La tierra estaba helada y blanca y una calma inusual se extendió a lo largo de las excavaciones y de las alambradas. De pronto los ingleses advirtieron que varias luces comenzaban a encenderse en las líneas enemigas. Al principio no se explicaron lo que ocurría. Después, alguien se dio cuenta de que al otro lado de la “tierra de nadie”, una franja de cerca de 50 metros que separaba las trincheras, los alemanes estaban preparando arbolitos de pascua. Cerca de las 12 se escucharon coros entonando la tradicional canción navideña: “Noche de paz, noche de amor…”, y otros villancicos.Cada vez que los alemanes concluían una canción, sus enemigos ingleses los aplaudían. Los británicos, entusiasmados con la celebración, improvisaron sus propios coros y así la casi cinco meses de guerra, no se escucharon disparos en el mundo.Como se ha dicho, el suceso fue y sigue siendo olvidado. Los informes oficiales hablan de una tregua espontánea o se limitan a reproducir la fórmula de “sin novedad en el frente”, que Erich María Remarque usaría como título para una de las novelas antibélicas más populares de la postguerra. Los textos de historia no mencionan el asunto y sólo se ha dado cuenta de él en artículos aislados de publicaciones pacifistas y en revistas como las Selecciones del Reader’s Digest. Cuando los altos mandos militares se enteraron de lo que realmente había sucedido, dispusieron serias medidas para evitar que se siguiera propagando esa epidemia de fraternidad.
La publicidad de guerra de ambos bandos había pintado al enemigo como un conjunto de monstruos capaces de las peores atrocidades. Si seguían dándose la mano los unos con los otros, iban a comprobar que eran buenas personas y eso resultaba peligroso para los grandes poderes que provocaron y que mantenían el conflicto.¿Pudo la tregua de 1914 haber puesto fin a la Primera Guerra Mundial?Un sobreviviente, Albert Moreno, cree que sí. “Si la tregua se hubiera prolongado otra semana”, asegura, “habría sido muy difícil reiniciar la guerra”. En este caso se habrían salvado casi nueve millones de hombres que morirían antes del Armisticio.La tregua navideña de 1914 continuó en algunos sectores del frente hasta el Año Nuevo, y aún después. “tuvimos que dejar que durara todo ese tiempo”, explicó un alemán, en una carta enviada a su casa. “Queríamos ver cómo salían las fotos que ellos nos tomaron”.
- Los imperios rusos y alemán sufrieron grandes amputaciones territoriales. El primero perdió Finlandia, Estonia, Letonia, lituania y Polonia.
- El nuevo reparto y reconfiguración del mapa europeo, se inspiró en el principio de autodeterminación de los pueblos, aunque no siempre fue aplicado coherentemente.
- Desaparición de la monarquía dual austrohúngara y en su lugar aparecieron las repúblicas de Austria, Hungría y Checoslovaquia.
- El imperio Turco se desintegró y quedó reducido prácticamente a la meseta de anatolia con un reducido apéndice europeo. El movimiento de las nacionalidades alcanzó a sus territorios de Asia y surgieron los nuevos estados de Siria, Irak, Líbano, Palestina y Transjordania.
- Los pueblos eslavos del sur, serbios, croatas y eslovenos, se agruparon en el nuevo reino de Yugoslavia.
- Desaparecieron las dinastías seculares (Habsburgo, hohenzollem, romanov y los sultanes turcos), que fueron reemplazados por repúblicas.
- Las economías europeas quedaron gravemente afectadas obligándose a contraer pesadas deudas internas y sobre todo externas, así como una emisión de papel moneda que provocó una inflación gigantesca.
- Se contabilizaron aproximadamente unos diez millones de muertos, con las naturales consecuencias demográficas (falta de mano de obra y reducción del mercado interno).
- Se creó la Sociedad de Naciones (o Liga de Naciones), durante las conversaciones de Versalles, a propuestas del presidente estadounidense Wilson con el objetivo de garantizar la paz y el orden internacional. Eran miembros originarios los 27 Estados aliados y los 13 neutrales, quedando excluidos los países vencidos, cuya admisión debe contar con una mayoría de dos tercios. Tampoco formó parte de ella los Estados Unidos, pues , el Congreso de este país jamás ratificó el acuerdo de su presidente.
TRATADO DE SAINT-GERMAIN
El Tratado de Saint-Germain-en-Laye fue firmado el 10 de septiembre de 1919 entre las potencias aliadas vencedoras de la Primera Guerra Mundial y Austria. En este tratado se establecía de modo definitivo el desmembramiento de la antigua monarquía de los Habsburgo, el Imperio austrohúngaro, y en su lugar quedó reconocida la República de Austria como "estado sucesor", la cual quedó limitada a algunas zonas en las que se hablaba solamente el alemán.Austria se transforma en una pequeña nación de 80.000 km² y 6.500.000 habitantes. Las antiguas provincias de Bosnia, Herzegovina, Croacia y Eslovenia se unen a Serbia y Montenegro para formar una nueva nación, Yugoslavia. Hungría cede a Rumanía Transilvania. Los checos y los eslovacos se unen para formar Checoslovaquia.Galicia pasa a Polonia y el Tirol del Sur, Istria y Trento a Italia. El ejército austriaco queda reducido a 30.000 soldados profesionales y es condenada al pago de reparaciones como Alemania pero en menor cuantía.
Firmado entre la Rusia bolchevique y los Imperios Centrales, fue el primero de los tratados que pusieron fin a la Gran Guerra. Pese a que Trotsky trató de prolongar lo máximo las negociaciones, la jugada final alemana en febrero de 1918 derrumbó las menguadas y desorganizadas tropas de la Rusia soviética. Lenin, para poder hacer frente al Ejército Blanco en la guerra civil, tuvo que ordenar la aceptación de las durísimas condiciones alemanas.
La derrota alemana en noviembre anuló este tratado, creándose una situación de vacío en toda la antigua franja occidental del imperio zarista. Finalmente los bolcheviques consiguieron recuperar alguno de los territorios a los que habían tenido que renunciar en Brest-Litovsk. Ucrania destaca entre estas tierras conquistadas. No obstante, la Rusia soviética tuvo que aceptar importantes pérdidas territoriales y el papel de "paria" en el concierto internacional.